Fumar porros desde los 13 años… Consecuencias

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La adolescencia trae con frecuencia comportamientos desadaptados que, a menudo, se consideran “cosas de la edad”. No obstante, pueden ser expresión de un problema mayor y más complejo denominado Trastorno de Conducta (TC). El abuso de sustancias es, a menudo, una característica asociada al Trastorno de Conducta, lo que conlleva un pronóstico peor y más complejo.

En España, la media de edad de las primeras ingestas masivas de alcohol, del consumo de tabaco y de porros se ha desplomado a los 12 años. El director de psiquiatría de Grupo Guadalsalus, el Dr. Diego de la Vega, aseguraba en una entrevista concedida a ABC (07/04/2019) que

«el cannabis se asocia a la aparición de trastornos mentales, siendo especialmente significativo y grave en los trastornos psicóticos».

Incluso apunta que padres con formación universitaria suelen quedarse perplejos cuando se les revela en los servicios hospitalarios que, tras una obsesión compulsiva o un brote esquizoide, se suele esconder una adicción al cannabis. Es más, al cabo del año, alrededor de quinientos jóvenes sufren en Andalucía trastornos psicóticos por fumar porros.

Su consumo aumenta más de cinco veces el riesgo de padecer esquizofrenia a lo largo de la vida. Cuanto antes se comienza a consumir y más frecuente es el consumo, mayor es el riesgo.

Cuando esos adolescentes que debutan con 12-13 años en el consumo de cannabis llegan a los 19-21 años, se han convertido ya en consumidores habituales. ¿Qué ocurre entonces? ¿A qué riesgos se enfrentan?

  • El hecho de fumarse sin filtro, aspirando profundamente el humo, reteniéndolo en los pulmones y apurándolo hasta el final, favorece enfermedades como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar o el cáncer de pulmón. Además, su efecto broncodilatador potencia la absorción de sustancias tóxicas.
  • Altera el sistema cardiocirculatorio, provocando taquicardia, por lo que las personas con hipertensión o insuficiencia cardiaca pueden sufrir un empeoramiento de su sintomatología.
  • El consumo habitual de cannabis durante largos períodos de tiempo se asocia a alteraciones en la atención, la concentración y la memoria, lo que obstaculiza el aprendizaje. La utilización habitual de esta droga se asocia en numerosas ocasiones a un elevado fracaso escolar y al abandono de los estudios.
  • Algunos estudios señalan que estos déficits se normalizan progresivamente tras el abandono del consumo, llegando prácticamente a su nivel premórbido en torno a las 4 semanas de abstinencia.
  • Algunos autores han descrito, en consumidores de cannabis de larga evolución y grandes cantidades, la existencia de un síndrome amotivacional, consistente en anergia y abulia con importante limitación en su actividad diaria. El cuadro remite con la abstinencia mantenida de la sustancia.
  • Además, el consumo crónico de cannabis se asocia a la presencia de trastornos mentales (trastornos ansiosos y depresivos y esquizofrenia). Como hemos apuntado más arriba, es especialmente relevante la asociación entre el consumo de cannabis y el desarrollo de psicosis.

Como puedes comprobar, los porros, el cannabis, no es en absoluto una “droga blanda”. Por eso es de extraordinaria importancia abordar el problema a tiempo, ahorrándonos las consecuencias orgánicas, psicológicas y familiares de un Trastorno de Conducta originado y/o potenciado por un consumo elevado de cannabis.

En Guadalsalus te ofrecemos la valiosa ayuda de GuadalJoven, un programa educativo, preventivo y terapéutico, dirigido a adolescentes y jóvenes de entre 12 y 18 años que presentan algún Trastorno de Conducta y a sus familias (Escuela de Padres). Llama a nuestro teléfono 954 353 954 y pide información. Nuestra primera cita es gratuita. En Guadalsalus sabemos cómo ayudarte.

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